30 de agosto de 2022

La clave para mantener un ambiente laboral saludable y retener talento

El salario emocional es un concepto cada vez más usado como parte vital del ambiente laboral y que, aunque siempre es valorada, no todos son afortunados de contar con ella.

A diferencia del sueldo en dinero, el salario emocional es todo aquello que no podemos medir en cifras, pero que resulta vital para garantizar una buena experiencia durante nuestras jornadas laborales. Esto ha existido desde siempre, aunque dicho nombre ha sido más popularizado en el último tiempo.

Marcel Boerner, psicólogo y gerente de Organizaciones Saludables de IST (Instituto de Seguridad del Trabajo), lo resume como «todo lo que tiene que ver con el entorno de trabajo, las relaciones con tus pares, las relaciones con jefaturas, los horarios, el lugar físico, las condiciones higiénicas, de salud y seguridad. Y también aspectos más relacionales, como el nivel de confianza, de autonomía, flexibilidad, entre otros».

«En otras palabras, salario emocional es todo aquello que valora un empleado de su trabajo y que no está asociado a los beneficios monetarios. Son todos los aspectos emocionales y relacionales que hacen que sea un ambiente más enriquecido y que ayudan a que el empleado se mantenga vinculado a la organización», define.

Si bien el sueldo en dinero es importante durante una relación contractual entre un empleado y su empleador, no lo es todo: para muchos trabajadores es vital estar en un ambiente laboral saludable, que contribuya a mantener el equilibrio entre su vida profesional y personal, y el carecer de un buen salario emocional podría motivarlos a abandonar la compañía. 

“No reemplaza lo monetario, pero una persona puede preferir quedarse en una empresa porque tiene tantos beneficios desde el punto de vista emocional, de salud mental y de calidad de vida, que una mejor oferta económica no va a compensar eso”, apunta el psicólogo. 

Por lo mismo es que las organizaciones deberían preocuparse por promover el salario emocional, sostiene el especialista: además de impactar positivamente en la vida de sus trabajadores, aumenta el nivel de compromiso de estos con la organización, así que mayor será el beneficio para todo el sistema.

Flexibilidad laboral y otras claves para fortalecer el salario emocional 

“Las personas que se sienten valoradas en su trabajo, que sienten que tienen buenos beneficios emocionales, están con un nivel de bienestar laboral mucho más alto”, recalca Marcel Boerner. “Hay organizaciones que están ofreciendo días adicionales de vacaciones; entonces, se están adelantando a una discusión que ya existe. Las personas valoran mucho el poder tener tiempo disponible para hacer sus cosas”.

Asimismo, el psicólogo considera importante “conocer bien quiénes conforman la organización, hacer un estudio detallado de la demografía y cómo se conforma en su diversidad. No solo hablamos de género, sino que diversidad etaria, étnica, sexual. Necesitas una radiografía completa de tu organización.” 

“Eso es relevante porque te va a indicar qué cosas son importantes para cada uno de esos grupos o segmentos y, dentro de eso, vas entregando distintos tipos de beneficios relacionados con las características y necesidades de estos distintos grupos”, acota. 

En ese sentido, enfatiza que cada vez más empresas e instituciones favorecen liderazgos más empáticos y colaborativos, donde los líderes conocen y entienden a sus colaboradores, son cercanos y trabajan en equipo junto a ellos, sin dejar de lado la búsqueda de los objetivos organizacionales. Esto en comparación al liderazgo tradicional, más enfocado en el control, en la ejecución de las tareas y más distante. 

“El liderazgo debería facilitar que las personas se desarrollen. Un liderazgo que les entregue confianza y autonomía para realizar su trabajo. Obviamente, hay que direccionar, pero es mucho más empático y humano, donde efectivamente conoces a tu colaborador”, describe. 

Y concluye que “el salario emocional es un concepto, pero al final, hablamos de organizaciones que fomentan la calidad de vida, una salud organizacional y mental fuerte y eso favorece el compromiso de las personas, la retención de los talentos, las hace más competitivas.


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