Un grupo de niños, niñas y adolescentes de la Región Metropolitana se reunieron para elaborar 16 propuestas destinadas a mejorar distintos aspectos de su vida cotidiana en Santiago. Estas iniciativas fueron presentadas al gobernador regional, Claudio Orrego, y al defensor de la Niñez, Anuar Quesille, luego de una consulta en la que participaron más de 100 niños y niñas durante agosto. Las propuestas surgieron a partir del trabajo realizado por integrantes de consejos consultivos de Estación Central, Recoleta y Pudahuel, quienes identificaron cuatro áreas prioritarias: participación, seguridad y convivencia en los establecimientos educacionales, recuperación de espacios públicos y prevención de la violencia y los estereotipos de género. En el ámbito educativo, se planteó la necesidad de crear entornos libres de bullying y ciberbullying, fortalecer la capacitación docente y promover talleres de convivencia liderados por los propios estudiantes. También se solicitó contar con más espacios dedicados al arte, deporte y otras áreas formativas. Otro tema relevante fue la seguridad en espacios públicos. Los jóvenes propusieron revitalizar plazas y áreas verdes, mejorar su infraestructura y mantenimiento, así como reducir las disparidades entre comunas en el acceso a parques seguros y bien cuidados. La violencia y desigualdad de género también fueron preocupaciones planteadas. Entre las propuestas se incluyeron acciones educativas sobre acoso callejero, crianza no sexista y abordaje de estereotipos desde la infancia, con el objetivo de que niñas y adolescentes puedan desenvolverse en espacios públicos sin miedo. Anuar Quesille resaltó la importancia de que estas consultas tengan impacto real: “La participación de niños, niñas y adolescentes es un derecho que implica escuchar sus opiniones e incorporarlas en las decisiones que afectan sus vidas”. El desafío es transformar esa escucha en respuestas concretas. Una idea clave surgida del encuentro fue la creación de una instancia regional permanente de participación para que los jóvenes puedan ser escuchados e influir en temas que les conciernen directamente. Estas propuestas forman parte del proyecto “Niños y niñas por el espacio”, impulsado por la Defensoría de la Niñez y el Gobierno Regional junto a organizaciones civiles. El trabajo continuará con una etapa junto a la Universidad de Chile para identificar qué temas consideran prioritarios los jóvenes para ser abordados desde la academia e investigación. Fuente: Publimetro
Con la llegada de las bajas temperaturas y el invierno cada vez más cerca, miles de familias comienzan a utilizar parkas y ropa gruesa para proteger a los niños del frío. Sin embargo, expertos en seguridad vial advierten que esta práctica puede convertirse en un serio riesgo durante los traslados en auto. El problema ocurre cuando los menores utilizan chaquetas acolchadas mientras viajan sujetos en sus sillas de seguridad. Este tipo de prendas conserva el calor atrapando aire en su interior, pero en caso de un impacto ese volumen se comprime instantáneamente, dejando una peligrosa holgura entre el cuerpo del niño y el arnés. Pruebas de choque realizadas por Consumer Reports — influyente organización que evalúa productos y orienta a los consumidores en Estados Unidos — han demostrado que, aunque el arnés parezca correctamente ajustado sobre una parka gruesa, durante un accidente el material se aplasta y libera espacio extra en las correas. Esto puede provocar que el menor se desplace hacia adelante, se deslice bajo el cinturón o incluso salga expulsado del sistema de retención. En Chile, la Comisión Nacional de Seguridad de Tránsito (CONASET) ha insistido en que el arnés debe quedar siempre lo más pegado posible al cuerpo del niño, ya que cualquier capa de ropa abultada impide que el dispositivo funcione correctamente. Según estas pruebas, el uso de ropa voluminosa puede generar hasta 10 centímetros de holgura adicional entre el cuerpo y el sistema de retención, disminuyendo considerablemente su efectividad frente a un choque. Paula Deimel, especialista en seguridad vial infantil de Mini Nuts, explicó que “todos los sistemas de retención infantil están diseñados y homologados para funcionar con un ajuste lo más ceñido posible al cuerpo”, de ahí que el uso de estas prendas presentan un riesgo en caso de colisión. La preocupación aumenta debido a la realidad local, indicó la profesional, ya que las cifra revelan una alarmante brecha en la protección de los menores. De acuerdo con los informes observacionales más recientes de CONASET y la ACHS, solo el 33% de los conductores en el país utiliza un Sistema de Retención Infantil (SRI) al trasladar a niños en vehículos particulares, revelando un alarmante y progresivo abandono de este hábito preventivo. El escenario empeora se se considera que cerca del 90% de quienes utilizan estos dispositivos lo estaría haciendo de manera incorrecta. Además, se advierte que agregar accesorios no autorizados, como cojines o soportes externos, también puede alterar el desempeño de la silla en caso de impacto, ya que esos elementos no forman parte de las pruebas de seguridad realizadas por los fabricantes. Para evitar riesgos, la recomendación es que ya en el auto se le quite la parka al niño antes de asegurarlo y una vez ajustado el arnés, cubrirlo con la misma prenda o una manta por encima. Los expertos recalcan que el uso correcto de las sillas infantiles puede reducir hasta en un 80% el riesgo de lesiones graves en un accidente, por lo que un ajuste firme y sin holguras puede marcar una diferencia clave en la seguridad de los menores. Fuente: Emol.com
Un grupo de niños, niñas y adolescentes de la Región Metropolitana se reunieron para elaborar 16 propuestas destinadas a mejorar distintos aspectos de su vida cotidiana en Santiago. Estas iniciativas fueron presentadas al gobernador regional, Claudio Orrego, y al defensor de la Niñez, Anuar Quesille, luego de una consulta en la que participaron más de 100 niños y niñas durante agosto. Las propuestas surgieron a partir del trabajo realizado por integrantes de consejos consultivos de Estación Central, Recoleta y Pudahuel, quienes identificaron cuatro áreas prioritarias: participación, seguridad y convivencia en los establecimientos educacionales, recuperación de espacios públicos y prevención de la violencia y los estereotipos de género. En el ámbito educativo, se planteó la necesidad de crear entornos libres de bullying y ciberbullying, fortalecer la capacitación docente y promover talleres de convivencia liderados por los propios estudiantes. También se solicitó contar con más espacios dedicados al arte, deporte y otras áreas formativas. Otro tema relevante fue la seguridad en espacios públicos. Los jóvenes propusieron revitalizar plazas y áreas verdes, mejorar su infraestructura y mantenimiento, así como reducir las disparidades entre comunas en el acceso a parques seguros y bien cuidados. La violencia y desigualdad de género también fueron preocupaciones planteadas. Entre las propuestas se incluyeron acciones educativas sobre acoso callejero, crianza no sexista y abordaje de estereotipos desde la infancia, con el objetivo de que niñas y adolescentes puedan desenvolverse en espacios públicos sin miedo. Anuar Quesille resaltó la importancia de que estas consultas tengan impacto real: “La participación de niños, niñas y adolescentes es un derecho que implica escuchar sus opiniones e incorporarlas en las decisiones que afectan sus vidas”. El desafío es transformar esa escucha en respuestas concretas. Una idea clave surgida del encuentro fue la creación de una instancia regional permanente de participación para que los jóvenes puedan ser escuchados e influir en temas que les conciernen directamente. Estas propuestas forman parte del proyecto “Niños y niñas por el espacio”, impulsado por la Defensoría de la Niñez y el Gobierno Regional junto a organizaciones civiles. El trabajo continuará con una etapa junto a la Universidad de Chile para identificar qué temas consideran prioritarios los jóvenes para ser abordados desde la academia e investigación. Fuente: Publimetro
Con la llegada de las bajas temperaturas y el invierno cada vez más cerca, miles de familias comienzan a utilizar parkas y ropa gruesa para proteger a los niños del frío. Sin embargo, expertos en seguridad vial advierten que esta práctica puede convertirse en un serio riesgo durante los traslados en auto. El problema ocurre cuando los menores utilizan chaquetas acolchadas mientras viajan sujetos en sus sillas de seguridad. Este tipo de prendas conserva el calor atrapando aire en su interior, pero en caso de un impacto ese volumen se comprime instantáneamente, dejando una peligrosa holgura entre el cuerpo del niño y el arnés. Pruebas de choque realizadas por Consumer Reports — influyente organización que evalúa productos y orienta a los consumidores en Estados Unidos — han demostrado que, aunque el arnés parezca correctamente ajustado sobre una parka gruesa, durante un accidente el material se aplasta y libera espacio extra en las correas. Esto puede provocar que el menor se desplace hacia adelante, se deslice bajo el cinturón o incluso salga expulsado del sistema de retención. En Chile, la Comisión Nacional de Seguridad de Tránsito (CONASET) ha insistido en que el arnés debe quedar siempre lo más pegado posible al cuerpo del niño, ya que cualquier capa de ropa abultada impide que el dispositivo funcione correctamente. Según estas pruebas, el uso de ropa voluminosa puede generar hasta 10 centímetros de holgura adicional entre el cuerpo y el sistema de retención, disminuyendo considerablemente su efectividad frente a un choque. Paula Deimel, especialista en seguridad vial infantil de Mini Nuts, explicó que “todos los sistemas de retención infantil están diseñados y homologados para funcionar con un ajuste lo más ceñido posible al cuerpo”, de ahí que el uso de estas prendas presentan un riesgo en caso de colisión. La preocupación aumenta debido a la realidad local, indicó la profesional, ya que las cifra revelan una alarmante brecha en la protección de los menores. De acuerdo con los informes observacionales más recientes de CONASET y la ACHS, solo el 33% de los conductores en el país utiliza un Sistema de Retención Infantil (SRI) al trasladar a niños en vehículos particulares, revelando un alarmante y progresivo abandono de este hábito preventivo. El escenario empeora se se considera que cerca del 90% de quienes utilizan estos dispositivos lo estaría haciendo de manera incorrecta. Además, se advierte que agregar accesorios no autorizados, como cojines o soportes externos, también puede alterar el desempeño de la silla en caso de impacto, ya que esos elementos no forman parte de las pruebas de seguridad realizadas por los fabricantes. Para evitar riesgos, la recomendación es que ya en el auto se le quite la parka al niño antes de asegurarlo y una vez ajustado el arnés, cubrirlo con la misma prenda o una manta por encima. Los expertos recalcan que el uso correcto de las sillas infantiles puede reducir hasta en un 80% el riesgo de lesiones graves en un accidente, por lo que un ajuste firme y sin holguras puede marcar una diferencia clave en la seguridad de los menores. Fuente: Emol.com