El bienestar psicológico en el país retrocedió a los momentos más críticos del confinamiento sanitario. Según reveló la 12ª ronda del Termómetro de la Salud Mental en Chile Achs-UC, un 18,5% de los encuestados presenta sospecha o presencia de trastornos de salud mental, lo que representa un aumento de 5,8 puntos respecto a 2025 y el peor registro en los últimos cuatro años. El deterioro se manifestó de forma simultánea en múltiples dimensiones clínicas: los síntomas moderados a severos de depresión llegaron al 16,2% —su nivel más alto desde mayo de 2022—, con una marcada brecha de género que impacta mayormente a las mujeres (20,5%) frente a los hombres (11,6%). A esto se suma que la soledad percibida trepó al 21,9%, igualando las cifras de 2021, mientras el insomnio moderado a severo escaló al 14,3% y los cuadros de ansiedad al 17,9%. «Es la primera vez desde la pandemia que observamos un empeoramiento simultáneo en una serie tan amplia de indicadores», advirtió Daniela Campos, jefa técnica de Riesgos Psicosociales de la Achs, destacando la urgencia de coordinar respuestas preventivas continuas tanto en los lugares de trabajo como en la comunidad. Clima, economía e inteligencia artificial Aunque la delincuencia y el crimen organizado (58,1%) siguen liderando las preocupaciones de la población, los mayores aumentos corresponden a factores ligados a la incertidumbre sobre el porvenir. El estrés por el cambio climático aumentó 14,3 puntos porcentuales, alcanzando al 53,8% de los consultados, seguido por la inquietud ante las transformaciones sociopolíticas (52,5%) y el panorama económico futuro (46,7%). La medición incorporó por primera vez el acceso a la salud: cerca de la mitad de los encuestados declaró alto estrés ante el riesgo de no poder costear tratamientos o fármacos (49,4%) o no recibir atención médica adecuada al enfermar (49,2%). En el plano productivo, el temor al desempleo subió al 24,7%, al tiempo que un 23,3% manifestó sentirse altamente estresado ante la posibilidad de que la automatización o la inteligencia artificial impacten su estabilidad laboral o la de su familia. La paradoja del acceso al tratamiento Pese a la alta prevalencia de malestar, persiste una profunda brecha en la búsqueda de asistencia médica. El 61% de las personas con problemas de salud mental no percibe la necesidad de consultar a un especialista, una cifra que asciende al 56% en casos de ansiedad generalizada y al 45,9% en cuadros depresivos. Entre quienes sí reconocieron la necesidad de atenderse pero no lo hicieron, las dificultades económicas y la falta de horas disponibles (54,1%) fueron los mayores obstáculos, seguidos por la creencia de poder resolver la situación por cuenta propia (45,1%). Sin embargo, los datos confirman que la intervención clínica resulta efectiva: el 73,8% de quienes accedieron a terapia psicológica o psiquiátrica reportó mejoras sustanciales en su calidad de vida y un 75,4% se declaró satisfecho con la atención. El estudio, con una muestra representativa de 2.700 personas a nivel urbano nacional, reafirma que el acceso oportuno a especialistas es indispensable para frenar el desgaste psicosocial en Chile. Fuente: cooperativa.cl
Con el propósito de optimizar los recursos públicos y modernizar la labor fiscalizadora del Estado, la Superintendencia de Seguridad Social (Suseso), en colaboración con la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM) de la Universidad de Chile, presentó VigIA. Se trata de un avanzado sistema que combina reglas determinísticas, análisis de umbrales e inteligencia artificial para detectar de manera temprana señales de riesgo en la emisión de licencias médicas. El proyecto fue encabezado por el académico del Departamento de Ingeniería Industrial (DII), Richard Weber, quien lideró la consultoría que permitió diseñar y escalar los algoritmos que sustentan la plataforma. «Con VigIA logramos traducir tecnologías de inteligencia artificial muy complejas en herramientas simples y amigables. Nuestro rol como universidad pública es poner la ingeniería avanzada al servicio de los grandes desafíos del país y garantizar que los recursos estatales se utilicen donde realmente se necesitan», destacó Weber respecto al compromiso institucional puesto en la iniciativa. Transferencia tecnológica y colaboración pública El desarrollo de VigIA se extendió durante 19 meses. Durante este proceso, el equipo de la Universidad de Chile entregó las fórmulas matemáticas, los códigos de programación y capacitaciones para que los equipos técnicos del organismo estatal pudieran operar y perfeccionar la plataforma de forma autónoma. Al respecto, la superintendenta (s) de Seguridad Social, Patricia Soto, valoró el impacto de esta modernización financiada por el Ministerio de Hacienda: «El convenio (…) permitió el desarrollo de capacidades para explotar la información disponible de la emisión de la licencia médica electrónica, sistematizando diversos componentes que abordan la identificación de emisiones que incumplen los controles definidos por la Suseso». Por su parte, el jefe de desarrollo del sistema e ingeniero civil industrial de la FCFM, Jorge Gaete, puntualizó que la arquitectura flexible del software y el conocimiento experto del regulador permitieron transformar una problemática de alta complejidad en una solución accesible y de alto valor operativo. La ciencia detrás de los datos VigIA usa modelos de grafos, una rama de las matemáticas que modela relaciones y que antecede al auge comercial de la inteligencia artificial. A través de este método —similar a cómo se cartografían las redes sociales—, el sistema conecta y mapea los vínculos existentes entre profesionales de la salud, empleadores y trabajadores. Al analizar la información de forma relacional y no como registros aislados, el algoritmo es capaz de identificar comportamientos sospechosos o agrupaciones atípicas que pasarían inadvertidas ante una revisión tradicional. Esta aproximación tecnológica ya ha demostrado su efectividad en otros proyectos de interés público desarrollados por la misma casa de estudios, como Fiscal HeredIA , plataforma diseñada junto al Ministerio Público para la búsqueda de personas prófugas de la justicia. Fuente: cooperativa.cl
Una investigación entre el Centro de Investigación Avanzada en Educación (CIAE) de la Universidad de Chile y el Centro Nacional de Inteligencia Artificial (Cenia) analizó los efectos cognitivos del uso de ChatGPT en la educación superior. El estudio fue liderado por Ivan Aslanov (Cenia), Ernesto Guerra (Instituto de Estudios Avanzados en Educación de la U. de Chile) y Patricio Felmer, Premio Nacional de Ciencias Exactas 2011. Para evaluar este fenómeno, el equipo trabajó con una muestra de 102 estudiantes universitarios chilenos divididos en tres grupos. Cada uno debió resolver preguntas sobre fenómenos cotidianos, tales como el origen de los años bisiestos, el funcionamiento de los cierres, las fases lunares y la fabricación del vidrio. El primer grupo interactuó directamente con ChatGPT; el segundo leyó los mismos textos generados por la IA en un formato estático; mientras que el tercero no recibió material de consulta. Los hallazgos demostraron que los estudiantes que interactuaron con ChatGPT presentaron la brecha más amplia entre lo que creían saber y lo que verdaderamente lograron plasmar por escrito, fenómeno conocido como la «ilusión de profundidad explicativa». Menor calidad y vocabulario reducido Además de esta marcada sobreestimación, el rendimiento académico posterior fue más bajo. Evaluadores independientes calificaron las respuestas en una escala de 1 a 4 puntos: quienes consultaron a ChatGPT obtuvieron un promedio de 2,47 puntos, frente a los 2,75 alcanzados por el grupo que solo leyó los contenidos. El análisis lingüístico arrojó diferencias similares. Los textos elaborados por los usuarios de ChatGPT fueron más breves (43,8 palabras promedio frente a 59,6 del grupo lector) y evidenciaron menor diversidad de vocabulario. «Tener acceso a una buena explicación no significa necesariamente haber incorporado ese conocimiento. Una persona puede reconocer y seguir una explicación cuando la tiene delante, pero no necesariamente reconstruirla después por sí misma «, advirtió el investigador Ernesto Guerra. El desafío pedagógico Los autores son enfáticos en señalar que el estudio no busca catalogar a la inteligencia artificial como una herramienta negativa para el aprendizaje. El hallazgo apunta más bien a que la interacción conversacional puede llevar a los usuarios a adjudicarse mentalmente un saber que en realidad pertenece a la plataforma. El estudio cobra mayor relevancia tras los resultados de la prueba PISA 2025, que reflejan un uso masivo y acelerado de herramientas generativas entre escolares y jóvenes, «lo que vuelve especialmente pertinente preguntarse no sólo cuánto utilizan estas herramientas, sino también qué ocurre con la comprensión que construyen a partir de ellas». Fuente: cooperativa.cl
Un adolescente de 17 años fue detenido en Pakistán luego de que una alerta del FBI advirtiera a las autoridades de ese país sobre sus presuntas consultas a una plataforma de inteligencia artificial para averiguar cómo envenenar a su padre. El joven fue arrestado en Bahawalpur, en la provincia de Punjab, después de que la Agencia Nacional de Investigación de Delitos Cibernéticos (NCCIA) recibiera la información a través del Ministerio de Exteriores paquistaní. Según informó EFE, la agencia estadounidense había detectado a un usuario sospechoso que estaría utilizando inteligencia artificial para buscar información relacionada con materiales letales. Un funcionario de la NCCIA, que habló bajo condición de anonimato, señaló que el detenido es un estudiante que habría comenzado a planear un eventual envenenamiento de su padre tras protagonizar varios desacuerdos familiares. Del computador a un supuesto laboratorio Para ubicar al adolescente, los investigadores recurrieron a herramientas de rastreo digital y a información de la autoridad nacional de identificación de Pakistán. Con una orden judicial en mano, los agentes allanaron su vivienda, donde encontraron un teléfono móvil y varias sustancias químicas. Hasta ahora, no se ha detallado qué compuestos eran ni cuál era su nivel de peligrosidad. En el teléfono, en tanto, la NCCIA habría encontrado indicios relacionados con la plataforma de inteligencia artificial utilizada por el menor. La agencia no ha revelado qué aplicación estaba utilizando el adolescente ni cómo exactamente el FBI llegó hasta sus consultas. Tampoco se ha informado qué antecedentes fueron compartidos con las autoridades paquistaníes. La curiosa pista de ‘Breaking Bad’ Dentro de los antecedentes que llamaron la atención de los investigadores aparece una conocida serie estadounidense: Breaking Bad. De acuerdo con el funcionario citado por EFE, durante la investigación se estableció que el joven comenzó a interesarse por la química después de ver la producción protagonizada por Bryan Cranston. Pero el interés, según la investigación, no se habría quedado solamente en la pantalla. El adolescente habría instalado un pequeño laboratorio en su propia vivienda para realizar experimentos químicos. La NCCIA sostuvo que el operativo permitió evitar una posible tragedia y aseguró que las diligencias continúan para determinar exactamente qué pretendía hacer el menor, así como el origen y la naturaleza de las sustancias encontradas en su domicilio. Por ahora, las autoridades tampoco han confirmado que los químicos incautados fueran capaces de provocar la muerte o lesiones graves. Fuente: biobiochile.cl
La inteligencia artificial está cada vez más presente en los procesos que determinan quién recibe una visa, quién necesita una revisión adicional y, en ciertos contextos, quién puede cruzar una frontera. A pesar de que la decisión final sigue estando en manos de las autoridades, los algoritmos pueden intervenir mucho antes de que un funcionario revise personalmente un caso. En los servicios consulares y migratorios, estas herramientas tienen la capacidad de procesar grandes volúmenes de información y detectar patrones en cuestión de segundos. Entre los posibles usos se encuentran: Los exdiplomáticos estadounidenses Don Kilburg y Virginia Blaser han analizado esta transformación en su libro AI Use Cases for Consular Affairs, basándose en sus más de 60 años combinados de experiencia en el servicio público. “El peligro no radica simplemente en que la IA pueda reemplazar al funcionario consular, sino en que se convierta en el marco predeterminado a través del cual se analiza un caso”, según Don Kilburg, autor y exdiplomático. El punto más delicado no es necesariamente que una máquina tome la decisión final. El problema surge cuando el resultado de un sistema automatizado determina qué casos reciben mayor atención, cuáles son considerados sospechosos o cuáles pasan a una revisión más exhaustiva. Para un solicitante de visa, por ejemplo, puede resultar confuso por qué su expediente fue seleccionado y qué papel jugó la IA en ese proceso. En septiembre de 2025, altos funcionarios de Australia, Canadá, Nueva Zelanda, Reino Unido y Estados Unidos instaron a aprovechar los avances tecnológicos, incluida la IA, para combatir la migración irregular, el fraude documental y el abuso de visas. La tendencia apunta hacia una mayor incorporación de herramientas automatizadas en procesos que afectan a millones de viajeros y solicitantes. La Unión Europea ha identificado como alto riesgo ciertos sistemas de IA utilizados en áreas relacionadas con visas, migración y control fronterizo. Entre las medidas contempladas se encuentra la necesidad de mantener una supervisión humana efectiva. Según Kilburg y Blaser, esto implica más que simplemente validar automáticamente el resultado de una máquina al final del proceso. El funcionario debe conservar autonomía, tiempo y responsabilidad para revisar la información, cuestionar los resultados y considerar aspectos que un algoritmo podría no comprender: contexto, circunstancias particulares o información no presente en los datos. Los autores también destacan las oportunidades que ofrece la IA. La IA puede encargarse de tareas repetitivas, facilitar la comunicación entre idiomas, detectar posibles fraudes y procesar información a gran escala. La clave sería utilizar la tecnología para liberar tiempo a los funcionarios, no para reemplazar su criterio. En casos más complejos, la decisión seguirá requiriendo algo que un sistema automatizado no posee: contexto, criterio y responsabilidad humana. Fuente: Publimetro
El bienestar psicológico en el país retrocedió a los momentos más críticos del confinamiento sanitario. Según reveló la 12ª ronda del Termómetro de la Salud Mental en Chile Achs-UC, un 18,5% de los encuestados presenta sospecha o presencia de trastornos de salud mental, lo que representa un aumento de 5,8 puntos respecto a 2025 y el peor registro en los últimos cuatro años. El deterioro se manifestó de forma simultánea en múltiples dimensiones clínicas: los síntomas moderados a severos de depresión llegaron al 16,2% —su nivel más alto desde mayo de 2022—, con una marcada brecha de género que impacta mayormente a las mujeres (20,5%) frente a los hombres (11,6%). A esto se suma que la soledad percibida trepó al 21,9%, igualando las cifras de 2021, mientras el insomnio moderado a severo escaló al 14,3% y los cuadros de ansiedad al 17,9%. «Es la primera vez desde la pandemia que observamos un empeoramiento simultáneo en una serie tan amplia de indicadores», advirtió Daniela Campos, jefa técnica de Riesgos Psicosociales de la Achs, destacando la urgencia de coordinar respuestas preventivas continuas tanto en los lugares de trabajo como en la comunidad. Clima, economía e inteligencia artificial Aunque la delincuencia y el crimen organizado (58,1%) siguen liderando las preocupaciones de la población, los mayores aumentos corresponden a factores ligados a la incertidumbre sobre el porvenir. El estrés por el cambio climático aumentó 14,3 puntos porcentuales, alcanzando al 53,8% de los consultados, seguido por la inquietud ante las transformaciones sociopolíticas (52,5%) y el panorama económico futuro (46,7%). La medición incorporó por primera vez el acceso a la salud: cerca de la mitad de los encuestados declaró alto estrés ante el riesgo de no poder costear tratamientos o fármacos (49,4%) o no recibir atención médica adecuada al enfermar (49,2%). En el plano productivo, el temor al desempleo subió al 24,7%, al tiempo que un 23,3% manifestó sentirse altamente estresado ante la posibilidad de que la automatización o la inteligencia artificial impacten su estabilidad laboral o la de su familia. La paradoja del acceso al tratamiento Pese a la alta prevalencia de malestar, persiste una profunda brecha en la búsqueda de asistencia médica. El 61% de las personas con problemas de salud mental no percibe la necesidad de consultar a un especialista, una cifra que asciende al 56% en casos de ansiedad generalizada y al 45,9% en cuadros depresivos. Entre quienes sí reconocieron la necesidad de atenderse pero no lo hicieron, las dificultades económicas y la falta de horas disponibles (54,1%) fueron los mayores obstáculos, seguidos por la creencia de poder resolver la situación por cuenta propia (45,1%). Sin embargo, los datos confirman que la intervención clínica resulta efectiva: el 73,8% de quienes accedieron a terapia psicológica o psiquiátrica reportó mejoras sustanciales en su calidad de vida y un 75,4% se declaró satisfecho con la atención. El estudio, con una muestra representativa de 2.700 personas a nivel urbano nacional, reafirma que el acceso oportuno a especialistas es indispensable para frenar el desgaste psicosocial en Chile. Fuente: cooperativa.cl
Con el propósito de optimizar los recursos públicos y modernizar la labor fiscalizadora del Estado, la Superintendencia de Seguridad Social (Suseso), en colaboración con la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM) de la Universidad de Chile, presentó VigIA. Se trata de un avanzado sistema que combina reglas determinísticas, análisis de umbrales e inteligencia artificial para detectar de manera temprana señales de riesgo en la emisión de licencias médicas. El proyecto fue encabezado por el académico del Departamento de Ingeniería Industrial (DII), Richard Weber, quien lideró la consultoría que permitió diseñar y escalar los algoritmos que sustentan la plataforma. «Con VigIA logramos traducir tecnologías de inteligencia artificial muy complejas en herramientas simples y amigables. Nuestro rol como universidad pública es poner la ingeniería avanzada al servicio de los grandes desafíos del país y garantizar que los recursos estatales se utilicen donde realmente se necesitan», destacó Weber respecto al compromiso institucional puesto en la iniciativa. Transferencia tecnológica y colaboración pública El desarrollo de VigIA se extendió durante 19 meses. Durante este proceso, el equipo de la Universidad de Chile entregó las fórmulas matemáticas, los códigos de programación y capacitaciones para que los equipos técnicos del organismo estatal pudieran operar y perfeccionar la plataforma de forma autónoma. Al respecto, la superintendenta (s) de Seguridad Social, Patricia Soto, valoró el impacto de esta modernización financiada por el Ministerio de Hacienda: «El convenio (…) permitió el desarrollo de capacidades para explotar la información disponible de la emisión de la licencia médica electrónica, sistematizando diversos componentes que abordan la identificación de emisiones que incumplen los controles definidos por la Suseso». Por su parte, el jefe de desarrollo del sistema e ingeniero civil industrial de la FCFM, Jorge Gaete, puntualizó que la arquitectura flexible del software y el conocimiento experto del regulador permitieron transformar una problemática de alta complejidad en una solución accesible y de alto valor operativo. La ciencia detrás de los datos VigIA usa modelos de grafos, una rama de las matemáticas que modela relaciones y que antecede al auge comercial de la inteligencia artificial. A través de este método —similar a cómo se cartografían las redes sociales—, el sistema conecta y mapea los vínculos existentes entre profesionales de la salud, empleadores y trabajadores. Al analizar la información de forma relacional y no como registros aislados, el algoritmo es capaz de identificar comportamientos sospechosos o agrupaciones atípicas que pasarían inadvertidas ante una revisión tradicional. Esta aproximación tecnológica ya ha demostrado su efectividad en otros proyectos de interés público desarrollados por la misma casa de estudios, como Fiscal HeredIA , plataforma diseñada junto al Ministerio Público para la búsqueda de personas prófugas de la justicia. Fuente: cooperativa.cl
Una investigación entre el Centro de Investigación Avanzada en Educación (CIAE) de la Universidad de Chile y el Centro Nacional de Inteligencia Artificial (Cenia) analizó los efectos cognitivos del uso de ChatGPT en la educación superior. El estudio fue liderado por Ivan Aslanov (Cenia), Ernesto Guerra (Instituto de Estudios Avanzados en Educación de la U. de Chile) y Patricio Felmer, Premio Nacional de Ciencias Exactas 2011. Para evaluar este fenómeno, el equipo trabajó con una muestra de 102 estudiantes universitarios chilenos divididos en tres grupos. Cada uno debió resolver preguntas sobre fenómenos cotidianos, tales como el origen de los años bisiestos, el funcionamiento de los cierres, las fases lunares y la fabricación del vidrio. El primer grupo interactuó directamente con ChatGPT; el segundo leyó los mismos textos generados por la IA en un formato estático; mientras que el tercero no recibió material de consulta. Los hallazgos demostraron que los estudiantes que interactuaron con ChatGPT presentaron la brecha más amplia entre lo que creían saber y lo que verdaderamente lograron plasmar por escrito, fenómeno conocido como la «ilusión de profundidad explicativa». Menor calidad y vocabulario reducido Además de esta marcada sobreestimación, el rendimiento académico posterior fue más bajo. Evaluadores independientes calificaron las respuestas en una escala de 1 a 4 puntos: quienes consultaron a ChatGPT obtuvieron un promedio de 2,47 puntos, frente a los 2,75 alcanzados por el grupo que solo leyó los contenidos. El análisis lingüístico arrojó diferencias similares. Los textos elaborados por los usuarios de ChatGPT fueron más breves (43,8 palabras promedio frente a 59,6 del grupo lector) y evidenciaron menor diversidad de vocabulario. «Tener acceso a una buena explicación no significa necesariamente haber incorporado ese conocimiento. Una persona puede reconocer y seguir una explicación cuando la tiene delante, pero no necesariamente reconstruirla después por sí misma «, advirtió el investigador Ernesto Guerra. El desafío pedagógico Los autores son enfáticos en señalar que el estudio no busca catalogar a la inteligencia artificial como una herramienta negativa para el aprendizaje. El hallazgo apunta más bien a que la interacción conversacional puede llevar a los usuarios a adjudicarse mentalmente un saber que en realidad pertenece a la plataforma. El estudio cobra mayor relevancia tras los resultados de la prueba PISA 2025, que reflejan un uso masivo y acelerado de herramientas generativas entre escolares y jóvenes, «lo que vuelve especialmente pertinente preguntarse no sólo cuánto utilizan estas herramientas, sino también qué ocurre con la comprensión que construyen a partir de ellas». Fuente: cooperativa.cl
Un adolescente de 17 años fue detenido en Pakistán luego de que una alerta del FBI advirtiera a las autoridades de ese país sobre sus presuntas consultas a una plataforma de inteligencia artificial para averiguar cómo envenenar a su padre. El joven fue arrestado en Bahawalpur, en la provincia de Punjab, después de que la Agencia Nacional de Investigación de Delitos Cibernéticos (NCCIA) recibiera la información a través del Ministerio de Exteriores paquistaní. Según informó EFE, la agencia estadounidense había detectado a un usuario sospechoso que estaría utilizando inteligencia artificial para buscar información relacionada con materiales letales. Un funcionario de la NCCIA, que habló bajo condición de anonimato, señaló que el detenido es un estudiante que habría comenzado a planear un eventual envenenamiento de su padre tras protagonizar varios desacuerdos familiares. Del computador a un supuesto laboratorio Para ubicar al adolescente, los investigadores recurrieron a herramientas de rastreo digital y a información de la autoridad nacional de identificación de Pakistán. Con una orden judicial en mano, los agentes allanaron su vivienda, donde encontraron un teléfono móvil y varias sustancias químicas. Hasta ahora, no se ha detallado qué compuestos eran ni cuál era su nivel de peligrosidad. En el teléfono, en tanto, la NCCIA habría encontrado indicios relacionados con la plataforma de inteligencia artificial utilizada por el menor. La agencia no ha revelado qué aplicación estaba utilizando el adolescente ni cómo exactamente el FBI llegó hasta sus consultas. Tampoco se ha informado qué antecedentes fueron compartidos con las autoridades paquistaníes. La curiosa pista de ‘Breaking Bad’ Dentro de los antecedentes que llamaron la atención de los investigadores aparece una conocida serie estadounidense: Breaking Bad. De acuerdo con el funcionario citado por EFE, durante la investigación se estableció que el joven comenzó a interesarse por la química después de ver la producción protagonizada por Bryan Cranston. Pero el interés, según la investigación, no se habría quedado solamente en la pantalla. El adolescente habría instalado un pequeño laboratorio en su propia vivienda para realizar experimentos químicos. La NCCIA sostuvo que el operativo permitió evitar una posible tragedia y aseguró que las diligencias continúan para determinar exactamente qué pretendía hacer el menor, así como el origen y la naturaleza de las sustancias encontradas en su domicilio. Por ahora, las autoridades tampoco han confirmado que los químicos incautados fueran capaces de provocar la muerte o lesiones graves. Fuente: biobiochile.cl
La inteligencia artificial está cada vez más presente en los procesos que determinan quién recibe una visa, quién necesita una revisión adicional y, en ciertos contextos, quién puede cruzar una frontera. A pesar de que la decisión final sigue estando en manos de las autoridades, los algoritmos pueden intervenir mucho antes de que un funcionario revise personalmente un caso. En los servicios consulares y migratorios, estas herramientas tienen la capacidad de procesar grandes volúmenes de información y detectar patrones en cuestión de segundos. Entre los posibles usos se encuentran: Los exdiplomáticos estadounidenses Don Kilburg y Virginia Blaser han analizado esta transformación en su libro AI Use Cases for Consular Affairs, basándose en sus más de 60 años combinados de experiencia en el servicio público. “El peligro no radica simplemente en que la IA pueda reemplazar al funcionario consular, sino en que se convierta en el marco predeterminado a través del cual se analiza un caso”, según Don Kilburg, autor y exdiplomático. El punto más delicado no es necesariamente que una máquina tome la decisión final. El problema surge cuando el resultado de un sistema automatizado determina qué casos reciben mayor atención, cuáles son considerados sospechosos o cuáles pasan a una revisión más exhaustiva. Para un solicitante de visa, por ejemplo, puede resultar confuso por qué su expediente fue seleccionado y qué papel jugó la IA en ese proceso. En septiembre de 2025, altos funcionarios de Australia, Canadá, Nueva Zelanda, Reino Unido y Estados Unidos instaron a aprovechar los avances tecnológicos, incluida la IA, para combatir la migración irregular, el fraude documental y el abuso de visas. La tendencia apunta hacia una mayor incorporación de herramientas automatizadas en procesos que afectan a millones de viajeros y solicitantes. La Unión Europea ha identificado como alto riesgo ciertos sistemas de IA utilizados en áreas relacionadas con visas, migración y control fronterizo. Entre las medidas contempladas se encuentra la necesidad de mantener una supervisión humana efectiva. Según Kilburg y Blaser, esto implica más que simplemente validar automáticamente el resultado de una máquina al final del proceso. El funcionario debe conservar autonomía, tiempo y responsabilidad para revisar la información, cuestionar los resultados y considerar aspectos que un algoritmo podría no comprender: contexto, circunstancias particulares o información no presente en los datos. Los autores también destacan las oportunidades que ofrece la IA. La IA puede encargarse de tareas repetitivas, facilitar la comunicación entre idiomas, detectar posibles fraudes y procesar información a gran escala. La clave sería utilizar la tecnología para liberar tiempo a los funcionarios, no para reemplazar su criterio. En casos más complejos, la decisión seguirá requiriendo algo que un sistema automatizado no posee: contexto, criterio y responsabilidad humana. Fuente: Publimetro