Después de una jornada de trabajo, trámites y responsabilidades familiares, algunas personas llegan a la cama con la sensación de que el día todavía no termina. Los pendientes, las preocupaciones y las notificaciones del teléfono pueden prolongar ese estado de alerta. Aunque no existe una receta universal para dormir bien, hay hábitos cotidianos que pueden ayudar. Cinco ideas para probar 1. Mantenga horarios regulares. Intente acostarse y levantarse a horas similares, incluidos los fines de semana, en la medida que su rutina lo permita. 2. Baje el ritmo antes de acostarse. Reserve un momento para leer, escuchar música tranquila o realizar otra actividad relajante. 3. Reduzca la luz y las pantallas. Atenúe la iluminación y limite las actividades que lo mantienen pendiente de mensajes, noticias o trabajo. 4. Revise el consumo de cafeína. El café, el mate, algunas bebidas cola y las bebidas energéticas pueden dificultar el sueño, especialmente si se consumen durante la tarde o la noche. 5. Prepare un ambiente adecuado. Procure que la habitación sea cómoda, oscura y silenciosa. Si es posible, reserve la cama principalmente para dormir y descansar. ¿Qué pasa si las dificultades continúan? Despertarse ocasionalmente durante la noche no significa necesariamente que exista un problema de salud. Sin embargo, si las dificultades para dormir son persistentes, afectan sus actividades diarias o se acompañan de ronquidos intensos y pausas respiratorias, es recomendable consultar a un profesional de salud. No se automedique ni utilice somníferos por cuenta propia. Puede revisar recomendaciones adicionales en UC CHRISTUS: consejos para mejorar el descanso y en los materiales de Salud Responde. Dormir mejor no siempre comienza con un gran cambio. A veces, el primer paso es establecer una rutina sencilla y repetirla cada noche.
Desde enero de 2024, la Ley 21.645 de Conciliación de la vida laboral, familiar y personal permite a quienes tienen el cuidado de niños menores de 14 años o de personas con discapacidad pedir trabajar a distancia, y obliga a la empresa a responder por escrito en 15 días. A partir de esto, un nuevo estudio de Rankmi confirma que la ley apuntó al lugar correcto, pero también deja ver el límite de lo que una norma puede resolver. Consultados por lo más difícil de compatibilizar entre el trabajo y la vida familiar, la respuesta más frecuente fue “desconectarme del trabajo fuera de horario”, con 23,8% de las menciones, por delante de dedicar tiempo a la familia (16,6%) y de encontrar tiempo para el propio bienestar (16,3%). “En la era de la hiperconexión el trabajo es portátil, lo podemos llevar a todos lados. El descanso, no. Eso es lo que hoy las personas identifican como su mayor dificultad, incluso por sobre el tiempo con su familia o con uno mismo. Es decir, 23,8% de los encuestados se están llevando la oficina para la casa”, señaló Felipe Cuadra, Chief HR Officer de Rankmi. El hallazgo más sólido del estudio es también el más contraintuitivo: la brecha no es de género ni de país, sino generacional. La Generación Z casi no menciona la desconexión como problema ( 11,4%), pero es la que más declara no encontrar tiempo para su propio bienestar ( 25,3%); los Baby Boomers, en cambio, son quienes menos dificultades reportan ( 34,4% dice no encontrar mayores dificultades). “La generación que está entrando al mundo laboral tiene claras sus exigencias. Balancear trabajo y familia ha quedado atrás y hoy se busca priorizar la vida propia. Esto representa un cambio de expectativas profundo y las políticas de conciliación de cada empresa deben estar adaptadas a la transformación que estamos experimentando”, agregó María Jesús Lamarca, Chief of Marketing & Corporate Affairs de Rankmi. Los profesionales chilenos reproducen el patrón regional. Su mayor dificultad también es desconectarse del trabajo fuera de horario (21,6%), por delante de dedicar tiempo a la familia (17,5%); un 21,2% no reporta mayores dificultades. Lo que más ayuda a conciliar en Chile es el trabajo remoto o híbrido (28,0%), seguido por el respeto a los tiempos de descanso y desconexión (24,0%) y el apoyo de las jefaturas directas (16,2%). Los beneficios de cuidado familiar quedan últimos, con 4,8%. Al describir a una empresa que apoya la conciliación, 36,7% valora que promueva el equilibrio entre trabajo y vida personal y 32,4% la flexibilidad ante necesidades familiares: juntas, casi siete de cada diez respuestas. Los beneficios concretos, en cambio, apenas llegan al 5,1%. “La Ley 21.645 hizo algo importantísimo: instalar una conversación alrededor de las nuevas exigencias del mundo laboral actual. El Pulso Rankmi apuntó al lugar correcto, porque en Chile hoy es factible acudir al teletrabajo en caso de necesitarlo, y esa capacidad de ser flexible es valorada y así lo vemos en los resultados”, afirmó Felipe Cuadra, Chief HR Officer de Rankmi. Fuente: theclinic.
Después de una jornada de trabajo, trámites y responsabilidades familiares, algunas personas llegan a la cama con la sensación de que el día todavía no termina. Los pendientes, las preocupaciones y las notificaciones del teléfono pueden prolongar ese estado de alerta. Aunque no existe una receta universal para dormir bien, hay hábitos cotidianos que pueden ayudar. Cinco ideas para probar 1. Mantenga horarios regulares. Intente acostarse y levantarse a horas similares, incluidos los fines de semana, en la medida que su rutina lo permita. 2. Baje el ritmo antes de acostarse. Reserve un momento para leer, escuchar música tranquila o realizar otra actividad relajante. 3. Reduzca la luz y las pantallas. Atenúe la iluminación y limite las actividades que lo mantienen pendiente de mensajes, noticias o trabajo. 4. Revise el consumo de cafeína. El café, el mate, algunas bebidas cola y las bebidas energéticas pueden dificultar el sueño, especialmente si se consumen durante la tarde o la noche. 5. Prepare un ambiente adecuado. Procure que la habitación sea cómoda, oscura y silenciosa. Si es posible, reserve la cama principalmente para dormir y descansar. ¿Qué pasa si las dificultades continúan? Despertarse ocasionalmente durante la noche no significa necesariamente que exista un problema de salud. Sin embargo, si las dificultades para dormir son persistentes, afectan sus actividades diarias o se acompañan de ronquidos intensos y pausas respiratorias, es recomendable consultar a un profesional de salud. No se automedique ni utilice somníferos por cuenta propia. Puede revisar recomendaciones adicionales en UC CHRISTUS: consejos para mejorar el descanso y en los materiales de Salud Responde. Dormir mejor no siempre comienza con un gran cambio. A veces, el primer paso es establecer una rutina sencilla y repetirla cada noche.
Desde enero de 2024, la Ley 21.645 de Conciliación de la vida laboral, familiar y personal permite a quienes tienen el cuidado de niños menores de 14 años o de personas con discapacidad pedir trabajar a distancia, y obliga a la empresa a responder por escrito en 15 días. A partir de esto, un nuevo estudio de Rankmi confirma que la ley apuntó al lugar correcto, pero también deja ver el límite de lo que una norma puede resolver. Consultados por lo más difícil de compatibilizar entre el trabajo y la vida familiar, la respuesta más frecuente fue “desconectarme del trabajo fuera de horario”, con 23,8% de las menciones, por delante de dedicar tiempo a la familia (16,6%) y de encontrar tiempo para el propio bienestar (16,3%). “En la era de la hiperconexión el trabajo es portátil, lo podemos llevar a todos lados. El descanso, no. Eso es lo que hoy las personas identifican como su mayor dificultad, incluso por sobre el tiempo con su familia o con uno mismo. Es decir, 23,8% de los encuestados se están llevando la oficina para la casa”, señaló Felipe Cuadra, Chief HR Officer de Rankmi. El hallazgo más sólido del estudio es también el más contraintuitivo: la brecha no es de género ni de país, sino generacional. La Generación Z casi no menciona la desconexión como problema ( 11,4%), pero es la que más declara no encontrar tiempo para su propio bienestar ( 25,3%); los Baby Boomers, en cambio, son quienes menos dificultades reportan ( 34,4% dice no encontrar mayores dificultades). “La generación que está entrando al mundo laboral tiene claras sus exigencias. Balancear trabajo y familia ha quedado atrás y hoy se busca priorizar la vida propia. Esto representa un cambio de expectativas profundo y las políticas de conciliación de cada empresa deben estar adaptadas a la transformación que estamos experimentando”, agregó María Jesús Lamarca, Chief of Marketing & Corporate Affairs de Rankmi. Los profesionales chilenos reproducen el patrón regional. Su mayor dificultad también es desconectarse del trabajo fuera de horario (21,6%), por delante de dedicar tiempo a la familia (17,5%); un 21,2% no reporta mayores dificultades. Lo que más ayuda a conciliar en Chile es el trabajo remoto o híbrido (28,0%), seguido por el respeto a los tiempos de descanso y desconexión (24,0%) y el apoyo de las jefaturas directas (16,2%). Los beneficios de cuidado familiar quedan últimos, con 4,8%. Al describir a una empresa que apoya la conciliación, 36,7% valora que promueva el equilibrio entre trabajo y vida personal y 32,4% la flexibilidad ante necesidades familiares: juntas, casi siete de cada diez respuestas. Los beneficios concretos, en cambio, apenas llegan al 5,1%. “La Ley 21.645 hizo algo importantísimo: instalar una conversación alrededor de las nuevas exigencias del mundo laboral actual. El Pulso Rankmi apuntó al lugar correcto, porque en Chile hoy es factible acudir al teletrabajo en caso de necesitarlo, y esa capacidad de ser flexible es valorada y así lo vemos en los resultados”, afirmó Felipe Cuadra, Chief HR Officer de Rankmi. Fuente: theclinic.