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No solo la genética influye en que las personas sean altas o bajas

Aparte de la genética y una nutrición óptima, una investigación resalta la relevancia del entorno social, político y emocional en la estatura de los seres humanos.

La estatura humana es relativa. Depende de muchos factores geográficos, genéticos e históricos. A diferencia de lo que se cree no existe un factor étnico: por ejemplo, hay gente blanca de talla pequeña o mediana como muchos italianos y franceses o muy altos, como noruegos y alemanes.

También hay personas afros altas, como los masái y los tutsi; o bajas, como los twa, antes llamados pigmeos. También hay orientales altos y bajos.

Así de relativa es la talla de las personas porque depende de factores genéticos, de la alimentación y hasta la adaptación a un medio particular. Por ejemplo, en la altura se adaptaba mejor la gente más baja.

El ritmo de crecimiento también es diferente en cada persona. Algunos niños son los más altos de su clase a los 8 o 9 años, mientras que otros pareciera que ya dejaron de crecer, y eso preocupa a los padres.

Pero con el tiempo se van equiparando, porque los que se estiran más rápido terminan antes su proceso de crecimiento.

Los más bajos pueden pegar el famoso ‘estirón’ no a los 13, sino a los 16 años. Estos niños -si todos sus niveles hormonales están en orden- se los conoce como ‘tardanos’, y no están enfermos sino que tienen una forma más lenta de desarrollarse, una característica que suele tener antecedentes familiares.

Entonces, el primer factor que determina la estatura y el ritmo de crecimiento de los niños es el genético, y buena parte de lo que serán en el futuro ya viene escrito en la herencia de sus padres, y si bien algo de eso puede cambiar por otros factores, como la alimentación, el ejercicio e incluso el sueño.

Ya desde el vientre materno vamos creciendo en talla y peso, y al principio a toda velocidad. En la edad escolar, niños y niñas crecen parecido: unos 6 centímetros por año.

Pero con la pubertad las cosas son distintas y las niñas comienzan a sacar ventaja. Por causas hormonales su cuerpo comienza a cambiar más temprano, alrededor de los 10 años. En los niños, en cambio, la pubertad comienza unos tres años más tarde.

Un gran mito asegura que las chicas dejarán de crecer con su primera menstruación. Eso no es verdad: aunque bajan el ritmo seguirán creciendo por varios años más, al menos hasta los 16 años.

Los niños, en cambio, seguirán hasta más o menos los 18. 

Mitos del crecimiento.

Olvídate de los mitos y anuncios engañosos sobre métodos milagrosos para crecer. No sirven ni los estiramientos de columna, ni los suplementos vitamínicos ni algún deporte en especial.

Tampoco las inyecciones de hormonas del crecimiento, salvo que tu hija o hijo tenga alguna alteración en el organismo que haya sido detectada por los médicos por medio de un análisis muy específico.

Lo que verdaderamente ayuda a crecer mejor es una vida activa y sana y la buena alimentación. Hacer ejercicio es básico, porque el deporte aumenta la producción de la hormona del crecimiento, los músculos se tonifican y los tejidos se oxigenan. En general, hacer cualquier deporte sirve.

En segundo lugar, los chicos deben dormir lo suficiente. Los estudios han demostrado que, si bien es cierto que la hormona del crecimiento se produce durante todo el día, la cantidad se eleva mucho mientras duermen.

Una buena nutrición es un factor clave que explica por qué el promedio de estatura ha aumentado enormemente en los países desarrollados.

Los niños deben tener una dieta variada que incluya carbohidratos -como harinas, papas y cereales- y algo de grasas porque de todos ellos obtienen la energía. También son importante las frutas y verduras, que aportan minerales y vitaminas.

Pero los alimentos que más impulsan el crecimiento son las proteínas: carnes, pescados, lácteos, huevos y granos, como las lentejas y las habas.

Las proteínas aportan al crecimiento de músculos y huesos, y son la materia prima para la formación de las hormonas.

Y finalmente hay un factor psicológico. El niño debe crecer feliz. Algunos estudios han demostrado que los menores con carencias afectivas sufren un declive en su ritmo normal de crecimiento.

Conforme hemos ido mejorando nuestra calidad de vida ha aumentado la estatura de la población. 

Los médicos coinciden en que, durante las últimas tres décadas, se ha dado un promedio de crecimiento de entre 1,5 a 3 centímetros en cada nueva generación debido al mejoramiento en las condiciones de alimentación y salud.


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